Sunday, January 16, 2011

Disonancia Cognitiva, Actitudes Personales y Partidos Políticos

Cuando un ciudadano se ve ante la elección de un candidato o partido político, su decisión obedece a variables como su orientación ideológica personal, sus creencias, valores, o sus pre-concepciones acerca del papel del Estado entre muchas otras. Así, es de esperarse que una persona muy creyente no se incline por un partido anti-clerical, o que un defensor a ultranza del libre mercado no integre un partido de izquierda.

Sin embargo, la fuerte relación existente entre características personales e identificación partidista va más allá de esto, como lo muestra un reciente
estudio publicado en el American Political Science Review. Los autores argumentan que si bien la relación de características personales a elección partidista es cierta, su estudio ofrece evidencia acerca de la relación causal inversa: la elección de un partido político afecta las actitudes y comportamientos políticos de sus integrantes.

Este resultado va en la misma dirección de algunos estudios en psicología social: allí, se conoce como "disonancia cognitiva" al sentimiento que se tiene cuando se enfrenta información contraria; un mal comentario acerca de alguien a quien uno aprecia, por ejemplo. Esta incomodidad se resuelve por medio de un proceso mental de ajuste de creencias y actitudes de acuerdo a las pre-concepciones sobre el fenómeno en cuestión. Así, compartir una identidad o pertenecer a un grupo –llámese tribu, religión, raza o partido- genera comportamientos y creencias que hacen que sus integrantes se identifiquen más con otros miembros del mismo grupo que con aquellos fuera de este; desde luego, muchas veces esto implica ignorar los posibles errores del grupo.

El estudio -realizado por un equipo de Profesores de la Universidad de Yale- consistió en un experimento de campo en el estado de Connecticut, Estados Unidos, de cara a las elecciones presidenciales primarias de 2008. Tras una encuesta inicial, se contactó por correo a posibles votantes que no estaban registrados en ninguno de los dos partidos políticos dominantes pero que mostraban cierta inclinación hacia uno u otro. En el correo a los potenciales electores
sólo se les recordaba que para poder votar en las primarias, el estado de Connecticut les exige a sus residentes estar registrados en algún partido.

Ente los resultados de la investigación se encuentra que aquellos individuos que fueron contactados tuvieron una probabilidad más alta de registrarse y votar que aquellos que no lo fueron. Lo más interesante, sin embargo, es que en una encuesta realizada meses más tarde se observa que quienes decidieron registrarse como resultado del correo, muestran una mayor identificación con el partido político de su elección, que aquellos que no lo recibieron. Igualmente, aquél grupo muestra mayor coherencia en términos de la relación entre su elección de partido, comportamiento electoral y la evaluación de políticos, sean estos de su mismo partido o del partido contrario. Finalmente, no se encuentra un efecto importante sobre opiniones políticas personales o el grado de participación en política.

Si bien este es un estudio pionero en el tema, lo cual hace necesario complementarlo con otros similares para alcanzar resultados concluyentes, surgen de aquí un par de reflexiones importantes. Por un lado, es positivo que los partidos aglutinen al electorado y lo movilicen para participar en elecciones, en últimas, la participación masiva en estas es fundamental para la legitimidad de una democracia. Así pues, es destacable que la membresía partidista tenga un efecto positivo sobre el comportamiento electoral.

Por otro lado, es preocupante que no se encuentren efectos importantes en términos de opiniones y participación en política. Es decir, pareciera que los miembros de los partidos son motivados únicamente para participar en elecciones, más no para debatir acerca de temas políticos o mejorar sus opiniones personales sobre los mismos. La situación es aún más crítica cuando observamos que los miembros de un partido tienen una mejor opinión acerca de los políticos de éste (frente a aquellos que no son miembros de ningún partido), al tiempo que empeora su opinión respecto a los políticos del partido contendor. Es decir, sólo por el hecho de pertenecer a un partido una persona es menos crítica de los políticos que la representan, al tiempo que es más crítica de los demás.

Este último resultado ayuda a explicar los altos niveles de popularidad que mantienen algunos políticos luego de votaciones masivas a su favor, a pesar de la evidencia de fallas importantes en su administración. Así, pareciera más importante para los ciudadanos sentirse identificados con su partido, para lo cual tienen que dejar de lado los errores que este comete, en lugar de mantener una actitud crítica hacia sus líderes y ejercer un control político riguroso.

Es lamentable ver la ciega defensa de proyectos políticos, más aún cuando sus abusos, errores y omisiones saltan a los ojos de la ciudadanía. Es también lamentable que en muchos casos resulte más importante la identidad partidista que el buen juicio político. Y, finalmente, si es poco lo que podemos hacer frente a estos problemas de disonancia cognitiva, más vale tener en cuenta que nuestras decisiones respecto a políticos y partidos cambian el juicio que tenemos de ellos. Así, no sólo es necesario elegir bien y ejercer un control político permanente, sino también recordar que la forma como vemos a los políticos y sus partidos están siendo afectadas por nuestras decisiones pasadas.
¡Una tarea nada fácil!

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Enlace a una versión libre del artículo Party Affiliation, Partisanship, and Political Beliefs: A Field Experiment
 

Referencia:
Gerber, A., Huber, G. and Washington, E. Party Affiliation, Partisanship, and Political Beliefs: A Field Experiment. American Political Science Review, Nov. 2010, Vol 104, No. 4.

3 comments:

  1. Julián, tiene toda la razón, a todos nos ha pasado la Disonancia Cognitiva, que si bién es negativa porque nos hace ciegos frente a otros frentes de opinión, puede tener su lado positivo; lleva al debate, el cual debe ser sano y con base en el respeto y la tolerancia.

    pd: ¿cómo podrá enfrentarse la Disonancia Cognitiva hecha con base en tejas, electrodomésticos y demás prebendas, que ocurre en Colombia?

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  2. Creo que lo importante respecto a la primera parte es participar en elecciones y apoyar a los candidatos que más nos gustan pero tratando siempre de mantener un criterio independiente. Es decir que me guste el partido o candidato X, no debe ser una condición para justificarle cualquier cosa que haga ni para que sea juzgado (por mi) con menos rigurosidad que sus oponentes.

    Ahora, respecto a la segunda pregunta, la cuestión es más difícil, porque cuesta mucho separarse de afectos personales hacia candidatos que le apuntan a los sectores más vulnerables de la población, manipulándolos con cosas como las que planteas en tu comentario. Yo diría que la solución debe ser la misma, pero, desde luego, las condiciones para quienes se ven beneficiados en el corto plazo por este tipo de comportamientos son bastante diferentes.
    Creo que ahí entra también el papel del resto de la sociedad concientizandose a sí misma y llamando la atención sobre este tipo de prácticas. La actitud crítica permanente hacia todos los políticos es necesaria para escapar de estas trampas.

    Muchas gracias por tu comentario!

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  3. Parece un comportamiento adolescente donde es más importante la pertenencia al grupo que el uso de la función crítica frente a sus integrantes o a las ideas que manejan.

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